Desplazamiento masivo desde Chiapas hacia Huehuetenango evidencia la presencia de estructuras criminales en la frontera
- parloteo1
- Aug 18, 2025
- 2 min read

La Democracia, Huehuetenango. – El pasado miércoles 13 de agosto, alrededor de 100 personas de nacionalidad mexicana ingresaron al municipio de La Democracia, procedentes de la aldea Sabinalito, Chiapas, tras huir de un violento ataque perpetrado, según testimonios, por “Los Pakales”, una estructura criminal vinculada al narcotráfico que opera en la región fronteriza.
De acuerdo con relatos de los desplazados, los agresores utilizaron drones para lanzar explosivos, con el objetivo de intimidarlos y expulsarlos de sus tierras, ubicadas estratégicamente cerca de la frontera con Guatemala. La intención, aseguran, sería consolidar el control territorial para facilitar operaciones ilícitas en un área donde, según denuncias locales, las autoridades tendrían conocimiento e incluso vínculos comerciales con estos grupos criminales.
En respuesta a la emergencia, los Consejos Comunitarios de Desarrollo (COCODES) de la aldea Guailá habilitaron 136 albergues para los desplazados. Sin embargo, las personas afectadas han manifestado su negativa a ser identificadas o establecer contacto con personal del Gobierno de Guatemala, por temor a represalias o desconfianza hacia las instituciones.
Fuentes comunitarias señalan que, además de este grupo inicial, han cruzado por el mismo paso no controlado (“paso ciego”) alrededor de 200 familias más en vehículos particulares, muchas de las cuales se encuentran refugiadas en casas de familiares y amigos en La Democracia.
Ruta estratégica para el crimen organizado
El paso ciego por el que ingresaron los desplazados ha sido señalado reiteradamente como corredor para el traslado de contrabando y drogas. Según denunciantes, el Gobierno de Guatemala habría ordenado que esta información no se hiciera pública, lo que alimenta las sospechas de encubrimiento y complicidad.
Implicaciones para la seguridad y la política nacional
Este desplazamiento masivo revela múltiples capas de riesgo para la seguridad del país. En primer lugar, la violencia trasnacional ejercida por grupos como “Los Pakales” demuestra la capacidad operativa del crimen organizado para utilizar tecnología bélica y ejercer control territorial más allá de las fronteras nacionales.
En segundo lugar, la desconfianza de las víctimas hacia las instituciones guatemaltecas refleja un grave déficit de legitimidad estatal, especialmente en áreas fronterizas donde la presencia de las autoridades es percibida como ineficaz o corrupta.
Finalmente, el uso de rutas no controladas para fines ilícitos y la supuesta orden gubernamental de silenciar la situación podrían tener repercusiones políticas de alto nivel, incluyendo el deterioro de relaciones diplomáticas con México y un posible aumento de la presión internacional, particularmente de Estados Unidos, para reforzar la lucha contra el narcotráfico y el contrabando.
La llegada de desplazados mexicanos a La Democracia no es solo una crisis humanitaria; es también un indicador del profundo control que el crimen organizado ejerce en zonas estratégicas de la frontera. La ausencia de una respuesta estatal efectiva, sumada a las denuncias de encubrimiento, coloca a Guatemala en una posición delicada ante la comunidad internacional y agrava la vulnerabilidad de sus fronteras frente a las amenazas trasnacionales.




Comments