DIGICI en manos inexpertas y salpicada por el nepotismo
- parloteo1
- Jun 10, 2025
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La Dirección General de Inteligencia Civil (DIGICI), actualmente bajo el mando de Mario Alfredo Bosos Monroy, atraviesa una profunda crisis institucional. Bosos, un funcionario sin trayectoria ni conocimientos técnicos en inteligencia estratégica, fue designado presuntamente como pago de favores políticos por el ministro de Gobernación, Francisco Jiménez. Según fuentes internas, Bosos habría brindado apoyo económico a Jiménez durante un periodo de dificultades financieras, previo a su llegada al ministerio.
Lejos de fortalecer las capacidades operativas de la DIGICI, Bosos ha consolidado su poder mediante el nepotismo. Ha colocado a su cuñado, Dimas Alejandro Ruano López —exoficial vinculado a una red de tumbes de droga que huyó ilegalmente a Estados Unidos en 2022—, y a su concuño, Wilfredo Quiñónez, como piloto institucional. Además, su hija, María Fernanda Bosos, ocupa un puesto clave en la Policía Nacional Civil (PNC), donde devenga un salario de Q15,000 mensuales, pese a no contar con la preparación requerida.
El jefe de Contrainteligencia, Alex Estrada, cuenta con el respaldo total de Bosos. Estrada ha replicado el esquema, ubicando a su sobrina como asistente personal y a su madre como encargada de la cafetería de la institución. Cabe destacar que Estrada es sobrino de Edgar Estrada, uno de los hombres de confianza del ministro Jiménez, cuyo estilo de vida —incluida una lujosa residencia en zona 16 y un notorio ascenso económico— ha generado comentarios tanto dentro como fuera de la entidad.
En medio de esta red de lealtades personales, la capacidad real de la DIGICI para ejecutar operaciones de inteligencia es prácticamente nula. Diversas fuentes denuncian que los fondos destinados al pago de información están siendo desviados para fines privados. Los señalamientos que vinculan a Mario Bosos Monroy con estructuras del narcotráfico continúan en aumento, y se menciona incluso la posibilidad de beneficios compartidos con altos funcionarios, incluido el presidente de la República.
Lo más alarmante es que la DIGICI, que en el pasado fue considerada una de las agencias de inteligencia más confiables por la Embajada de Estados Unidos, hoy estaría siendo cooptada para fines de espionaje político y persecución interna.
Este panorama evidencia una peligrosa captura de las estructuras de seguridad del Estado por intereses particulares, debilitando la lucha contra el crimen organizado y socavando la confianza ciudadana en el actual gobierno.




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